Historia Natural de Manabí y Manú

Historia Natural de Manabí y Manú

 Φ Rafael Garrido

breakfastonkitus.wordpress.com

Grabación primera:

Año 20715 después del gran cataclismo, considerado el Año Zero, soy un estudiante de Liceo, universidad intergaláctica ubicada en el planeta Appu, conocido antiguamente como Tierra, estudia la carrera de historia, ciencia que trabaja sobre los hechos ocurridos desde el Año Zero en que habitamos en Appu. En la ciudad de Atlantix de donde soy originario se encuentra la mayor biblioteca; mi trabajo trata sobre la muerte de Manú el primer hombre en manos de su mujer Manabí por la conjura que planeaba en contra del Koncejo de Intergaláctico (KI), de esa forma dominar a todos los planetas conocidos. Mi nombre es Asturión II.

 

Grabación segunda:

Mi trabajo se divide en dos partes, la primera trata sobre el Año Zero, una breve descripción sobre lo acontecido y la segunda parte estrictamente sobre Manabí y la muerte de Manú. Antecedentes, desarrollo y consecuencias. Aparte de eso algunas acotaciones como datos de interés; sin más que decir les dejo señores del consejo los fotogramas para su observación y análisis.

 

Primera Parte

Año Zero

 

Después del gran cataclismo, en el Año Zero el mundo cambio radicalmente; hace ya 20715 años del día en que el sol se tiñó de noche y el mar llegó hasta el centro del Sahara. Un ión negativo salió disparado en un lugar elevado en las montañas de las eternas nieves, generando el dedo de Dios (así lo nombraban), el caso es que el dedo se convirtió en ira divina arrasando todo lo que encontraba a su paso. Varios continentes desaparecieron para siempre, entre ellos: Asia menor, los Estados Unidos hasta Nebraska, sin contar las tierras bajas de Australia y África. Animales y plantas fueron desapareciendo en un periodo muy corto, en menos de tres años la tierra había quedado devastada.

 

Los pocos seres humanos sobrevivientes evolucionaron creando nuevas especies; se contaban por grupos casi salvajes cuya memoria se vio adulterada por el tiempo, pero eso ya no importa, hace muchas lunas de aquel día donde el caos dio paso al cosmos. Los hijos de Wanka habitaban la tierra media, no poseían una materia real, así que son más parecidos a espíritus flotantes que se alimentaban de energía residual, viven en una tierra sin luz; también estaban los hijos de Pulowi, seres sin ojos habitantes del inframundo, grandes conocedores de la tierra y del mundo subterráneo y por último una extraña variedad de seres hijos de Viracocha. Ellos poseían grandes dones, algunos eran semi-dioses inmortales, vivían en las altas tierras de Ekuator, allá en Amerika; otros en Atlántida y en el continente de Mu.


Antecedentes:

Sus líderes mas antiguos y poderosos eran Manú y Manabí, últimos sobrevivientes del gran cataclismo. Ellos recibieron el don directo de Viracocha, (según la leyenda Viracocha lo escogió entre todos los sobrevivientes y les dio de tomar chicha de amaranto masticada por é y de esa forma ellos poseyeron el don de la inmortalidad para generar una nueva especie de súper hombres, pero ellos nunca dejaron descendencia alguna conocida). Manú y Manabí vivían separados por razones políticas desde hace tantos siglos que la memoria de este cronista no logra identificar con exactitud la fecha de la separación, sin embargo, algunos historiadores sostienen que fue alrededor del año 3999 o en el 4001 D.a.z, pero este dato se pierde entre tantos documentos inconexos.

Nota del autor: En un registro encontrado en la biblioteca de Atlántida, perteneciente al periodo de la confederación; sostiene que Manú se encerró en la torre del Cóndor, desde donde empezó a reunir un gran ejército y aliados para poder destruir al KI. Manabí en cambio huyo a la tierra de Atlantix, donde estudio durante largos años las ciencias ocultas y ancestrales, también ejerció de diplomática en el concejo, en calidad de representante de la resistencia. La Atlántida se había convertido en la tierra del conocimiento y de la cultura mundial, mientras que Mu era el centro de bases intergalácticas; allí habitan la mayor población extraterrestre de la vía Láctea, agentes diplomáticos del universo debatían tratados comerciales y alimenticios, todos eran de orden pacifista, sin embargo, en Kitu, Manú cegado por el deseo de poder y la ambición, estaba más cerca de conseguir el control absoluto del KI, y hacerse dominio del universo; él creía tener todo conocimiento, él estaba conciente de que era un enemigo invencible al ser inmortal.

 

El día de la  muerte de manú el se encontraba agitado, los cibertronic Io2012. Aún no estaba listos; eran una clase de soldados cibernéticos capases de destruir todo lo que encontrasen (Según la ordenanza universal declarada en el año 10870, se prohíbe en todas sus formas crear, manipular, vender o negociar cualquier máquina de carácter destructivo) en fin, él esperaba ansioso la entrega de las máquinas para el ataque el cual estaba planificado, para el día de la conmemoración de los 5000 años del Año Zero y el largo periodo de paz que vivían los distintos mundos. Sería un gran día donde representante y líderes de todos los universos vendrían. Él ordenó que no quería ningún tipo de visitas, que no le molestasen ese día. Tenía que pensar sobre como debía actuar y en que forma podría apurar el proceso de la entrega de los cibertronic.

Nota referencial: “notas extraídas del diario de Manabí, de la biblioteca de Mu”. Ese mismo día, en otro punto del planeta, Manabí observaba su reflejo a través de la pantalla de diamantes, tenía en la mano un labial de protones que con un ligero movimiento pigmento de rojo carmín sus labios con cientos de partículas electroestáticas. Ya había tomado una decisión y conocía la respuesta a todas las consecuencias de sus actos. Se levantó suavemente de la silla, su cabello negro ondulo ligeramente sobre sus hombros mientras tomaba su cartera. El cibertronic modelo Y2K, conocido como Argoth se acerco ofreciéndole el abrigo de piel de vicuña e informarle que ya estaba la nave lista para el vuelo. Manabí se acercó a la plataforma de despegue, miro por última vez su querida casa y sin más abordó rumbo a Ekuator.


Segunda Parte

Manabí y Manú

Desarrollo de un Crimen

 

Tomó ruta por el mar de la gran manzana, y bajo hacia el sur acercándose a Kalapagus, la paradisíaca isla del mar de La Tormenta, que era en realidad una reproducción a escala de la verdadera, la cual desapareció en el gran cataclismo. Hay referencia a ella en el museo antropológico de la vida humana en Orión 5, donde se puede encontrar un extensa colección de los habitantes de esa isla. También puedo sugerir la interesante colección en el Museo de Historia Natural de Venus. Ahí se pueden encontrar muestras de cómo era la vida primitiva y salvaje del Hommo Sapiens, se pueden observar la vestimenta tradicional, costumbres y hábitat de ellos, así como un interesante estudio sobre esa tendencia a la auto destrucción de su especie.

 

Como podrán observar, Manabí se encontraba viajando a bordo de su nave por el océano de la tormenta, un viaje que no tomó más de media hora cuando ya se encontraba aterrizando en la tola central en Kitu la ciudad de oro. Estando allí abordo su aéreo-deslizador, no quiso ser acompañada por nadie; lo que iba a hacer lo tendría que hacer sola.

 

Siguió hacia al sur de la ciudad, se dirigiéndose por el camino sagrado hasta llegar a los túneles, unas enormes puertas de oro dividían la ciudad: hacia el norte estaba la parte de los caídos, seres relegados por su condición a vivir en la miseria, negados a cualquier ayuda; muchos de ellos eran contrarios al régimen de Manú, pertenecientes a la resistencia y por el otro lado estaba el Sur, la ciudad alta, (le llamaban “la amurallada”). Subió por avenida principal, hasta el final;  enormes jardines se encontraban a cada lado de la calle y espectaculares pirámides que competían por alcanzar el cielo desfilaban ante sus ojos, sin contar los lujosos almacenes del todo el universo que estaban unos al lado del otro. A ella la memoria le fallaba, tantos años sin poner pie en esta tierra que también era suya le había echo olvidar lo hermosa que era. Todos los artistas del universo habían venido para transfórmala en la urbe de la galaxia.

 

Manabí detuvo su aéreo-deslizador enfrente de una enorme pirámide de 200 pisos, la más alta de todas. Enormes fuentes de un líquido morado brotaban libremente y en el centro una estatua de oro en honor al padre Quitumbe se levantaba, señalando la cruz del sur. Arriba de la entrada de diamante se alzaba un retrato del profeta Guevara; la religión que se había impuesto en Appu, la fe cheveriana seguía los lineamientos de justicia e igualdad para todos, aunque nadie la profetizaba realmente. Manabí se hizo la señal de la cruz del sur, camino despacio hacia la puerta, tomo su cartera con fuerza y se detuvo frente al foto sensor que identificaba a todos los que pasaban por ahí. Al interior un piso de  cuarzo blanco la separaba de la recepción; un cibertronic le miro escudriñándola con su potente ojo biónico buscándola en la base de datos; Manabí sintió un frío que le recorrió la espalda, supo de inmediato que no la dejaría continuar, pero la suerte le acompañaba, un tiro rápido y certero de su querido Argoth, congeló al cibertronic destrozando la capa de geles que envolvía su motor central.

 

Manabí respiró aliviada, aunque no podía moverse, hasta que Argoth el fiel sirviente se coloco la gorra y el sello de la torre, sentándose donde antes estaba el cibertronic, le hizo una señal de que continuara; él estaría esperándola en caso de ayuda. Manabí no quiso saber más y se dirigió a la planta tele trasportadora; allí dijo con voz clara y firme – piso 200, oficina del Emperator- de inmediato su cuerpo se desintegró en cientos de partículas subatómicas que se reintegraron a 200 pisos de altura.

 

Toco la puerta dos veces hasta oír desde adentro la voz grave de alguien acostumbrado a mandar; la puerta se abrió con un giro violento, Manú retrocedió unos pasos al ver después de tantos años a su amante esposa, oportunidad que aprovecho Manabí para entrar antes que le cerrara la puerta. -¿No sé si esta visita deba sorprenderme o quizás debo prepararme para algo entúpido de tu parte?- dijo Manú con sorna mientras caminaba al bar y se servía una copa de chicha fermentada.

 

-Un hola hubiese estado mejor, pero bueno, no te preocupes solo he venido por unas cosas que he dejado olvidadas desde la última vez- Dijo Manabí tomando fuertemente su cartera. Manú la miraba extrañado varias centurias que no se veían, recordaba algo que sintió por ella, el olor de su cabello y esa piel morena le enloquecieron pero contradecían su fuerte deseo de gobernar el mundo; ella siempre del lado de los desposeídos, con esa tonta visión humanista de Appu.

 

-He venido a buscar mi nombre que se me perdió entre las cobijas de alpaca, unas cuantas lágrimas que dejé regadas entre los últimos golpes que me diste por osar contradecirte, también vine a recoger la historia de mi pueblo desperdiciada por ti entre los papeles de tu reino-, decía Manabí mientras que Manú era victima de un ataque de risas.

 

Soy inmortal, invencible, crees que la perorata de tu pobre conciencia social va a detenerme; es el capital lo que mueve este universo, no ustedes los diplomáticos que pretenden generar un orden a través de la igualdad y la equidad. Yo soy el que soy, únete a mí y formemos una gran tierra de dioses, eliminaremos a todos los inferiores- Manú se movía por toda la habitación acercándose lentamente como serpiente sobre Manabí –Nadie puede matarnos, venimos sin nacer a este mundo para dirigirlo y mandar sobre él, no entiendes mi amor que el universo necesita nuevos dioses, hace cuatro mil años que estamos sobre esta tierra, hemos visto lo que nadie verá nunca, poseemos el don sagrado, pero si tú no quieres entender entonces creo que es hora de que te recluyas voluntariamente a las tierras de Pulowi, el inframundo no te vendría mal.

 

Manabí extendió sus brazos en torno al cuello de Manú, – has hecho bien- emergieron de los labios de él recordando sus besos. Ella abrió lentamente su cartera y extrajo algo de ella mientras susurraba amorosamente al oído de él –mi querido esposo en Atlantix una aprende muchas cosas, y tú lo has dicho con nuestra edad, tenemos tiempo para perfeccionarnos. Entre otras cosas se me olvido decirte que también vine a buscar mi corazón- y sin decir más, clavó la estaca de Amaranto dentro del pecho de Manú, este cayó abruptamente al suelo, los ojos desorbitados, más los gritos que brotaron de su boca fueron el indicio que él estaba muriendo de manera terrible. Unas raíces salieron de su cuerpo enterrándose en el suelo de cuarzo negro y su piel se fue transformando en madera, hasta quedar completamente petrificado. Era curioso que aquello que le había dado la gracia de la inmortalidad había sido la misma que se lo había quitado.

 

La puerta se abrió de golpe, era Argoth el fiel sirviente que miraba como su antiguo amo ahora era un árbol muerto –Señora debemos irnos lo más pronto posible- dijo mirando a Manabí. -Mi querido Argoth, cuántos años,  cuántas batallas, ya no podemos continuar juntos, te dejo libre porque adonde voy no es un lugar de comodidades y lujos- Miró hacia el norte, más allá de las amuralladas puertas de oro, su lugar sería dentro de la resistencia el último bastión de la justicia y la fe cheveriana -no podemos permitir que los intereses de otros vayan por encima del camino de viracocha, Adiós mi querido Argoth- Manabí camino hacia la nave privada de Manú, cuando de repente sintió una mano sobre su hombro, era Argoth que le miraba como nunca la había visto –Mi señora, la acompañare a donde usted vaya, así sea a las profundidades del inframundo- y sin decir más la abrazo fuertemente dándole un largo beso con sus labios nanotronicos.

 

Esto sucedió en el año 5000 después del Año Zero, en la ciudad de Kitu a las 15 horas con 45 minutos. Todo quedo registrado por la audio cinta encontrada; De Manabí se sabe muy poco después de este suceso, se comenta que aún vive refugiada dentro el corazón de la ciudad baja en Kitu, algunos creen que nunca existió, y hay quienes afirman haberla visto en otros planetas de la Galaxia, probablemente sea un mito urbano, pero el régimen totalitario de Manú se vino abajo con su muerte sin contar con la gran cantidad de detenciones que hubieron en el año de los conjuros.

-Fin de la Trasmisión de datos, Procesar información… enviar.

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